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Lipoescultura de
Aumento
INTRODUCCION
EI uso del tejido adiposo como material de relleno en las zonas deprimidas del cuerpo ha
interesado desde siempre al cirujano estético. Así pues, el uso de los transplantes de
tejido graso no es nuevo, ya que esté comenzó hace mas de cien años.
Todos los que hemos usado este tipo de transplantes, estamos de acuerdo en las
conclusiones
siguientes:
Estos injertos son demasiado frágiles para ser manipulados
fácilmente. |
Se traumatizan con facilidad. |
Tienen una resistencia mediocre en cuanto a la elongación tisular |
Son poco resistentes a la infección. |
El tejido adiposo autólogo es un tejido que conviene para un
autotransplante, siempre que tomemos las precauciones necesarias en el momento de
realizarlo. |
El transplante de múltiples fragmentos de tejido prende peor que
el de un fragmento único de igual volumen. |
Debemos ser cuidadosos en el manejo del tejido a transplantar; pues
los traumatismos impiden de manera clara la posibilidad de que "prenda". Lo
mismo ocurre con la infección. |
La hemostasia más cuidadosa es indispensable para que el injerto
pueda tener éxito y la más pequeña hemorragia en el lugar de transplante es un gran
peligro para su buen fin. |
Al realizar un transplante de este tipo, es absolutamente necesario
introducir un fragmento adiposo mucho más importante que el que pareciera útil para
corregir el defecto, ya que solo "prenderá" entre un 25 y un 50 % de lo
transplantado. |
La parte de tejido adiposo que no prenda, será fagocitada
principalmente por los histiocitos en conjunto con los leucocitos polimorfonucleares. Este
fenómeno es uno de los responsables de la reducción de volumen del injerto. |
A veces la parte de tejido adiposo que desaparece se convierte
parcialmente en tejido cicatricial; pero éste desaparecerá igualmente, con el tiempo;
pues al final, en el lugar del transplante, no se mostrará evidencia de dicho tejido
cicatricial. |
La disminución del volumen del injerto, antes mencionada, es
debida, en parte, a la no supervivencia del tejido con reabsorción metabólica de los
lípidos tisulares, lo que a su vez, originará que en un periodo de unos diez o doce
meses esta reabsorción se complete. |
Para que "prenda" el injerto, es necesario que se
produzca la vascularización del mismo, la cual ocurre, ante todo, por la unión entre los
vasos del injerto con los del lecho receptor, más bien que por la proliferación capilar
a partir de dicho lecho receptor. |
Se ha podido constatar que los primeros signos de
revascularización aparecen de dos a cuatro días después de ocurrido el transplante. La
vascularización va progresando desde la periferia hacia la porción central del injerto. |
No hay ninguna duda de que una parte importante de las
células adiposas del injerto sobreviven al transplante. |
Hay muchos profesionales que afirman que se debe tener una su
"supervivencia", un injerto de tejido adiposo de un 80 % para que sea
satisfactorio y que, al menos, el 50 % de las células transplantadas deben sobrevivir.
Esto no es verdad; la proporción del 25 al 50 % de supervivencia celular es lo más que
podemos esperar de manera constante. |
Diversas investigaciones demuestran que los fragmentos gruesos
pierden menor volumen que los pequeños y que una parte del peso y volumen de los mismos,
es de prever que se pierda durante el año. Después no habrá ninguna modificación de
volumen en el injerto. Estos mismos estudios han demostrado que el transplante de tejido
adiposo es una técnica segura, incluso aunque un 50 % o más del tejido sea reabsorbido,
por lo que al hacerlo es necesaria una moderada supercorrección. |
El injerto de fragmentos importantes de tejido adiposo es un
problema de dos operaciones (extracción e implante) y una sobrecorrección indispensable.
EI grado de reabsorción del injerto es imprevisible, por lo que es frecuente la necesidad
de hacer algún retoque y, en algunos casos (pocos), ha habido que hacer dos o tres
reimplantes. Es evidente que esta posible evolución ha limitado su utilización en
determinados problemas, principalmente en las grandes extensiones y sobre todo cuando se
prevean pacientes muy conflictivos. |
Todo lóbulo lesionado o deteriorado no puede "prender".
Solamente los lóbulos intactos con sus vasos y sus septums en perfecto estado pueden
lograrlo. |
¿Porqué el
transplante de tejido adiposo con jeringa?
Nuestro propio tejido adiposo es el mejor tejido, el más lógico y el más fácil de
utilizar para corregir cuando se tiene un problema de insuficiencia de tejido blando y
cuando es necesario un aumento localizado de tejido blando, así como cuando es necesario
un aumento localizado del volumen de los mismos tejidos.
Se trata de reemplazar un tejido faltante por otro idéntico. Esto, axiomáticamente es lo
ideal. Cuando el tejido adiposo es insuficiente (en cuanto a cantidad) debe ser completado
por tejido adiposo autólogo.
Técnica abierta
Esto ha sido intentado desde siempre, pero sin éxito.
Al principio se intentó y aun se hace en cirugía reconstructiva, con técnicas abiertas;
pero estas tienen los siguientes inconvenientes:
| Comparación |
Liposucción
Cuando se difundió la liposucción como consecuencia del aumento de la demanda por parte
de los pacientes, varios cirujanos, internacionalmente famosos, han intentado hacer
injertos con tejido procedente de dichas liposucciones. Todos ellos han fracasado.
El tejido adiposo obtenido con la ayuda de un aspirador, no es adecuado para ser
inyectado. Este ha sido traumatizado por la cánula, vaporizado en el tubo durante su
transporte hasta el frasco receptor y su manipulado, en contacto con el aire que le puede
desecar y endurecer (y favorecer infecciones) e inyectado a presión con una pequeña
aguja . |
Lipoescultura
Actualmente el tejido obtenido ayuda de una aguja de dos milímetros de diámetro externo
montada sobre una jeringa, tiene un comportamiento totalmente diferente. Este material
está constituido basándose en cilindros, como ¨chorizos¨ de tejido adiposo. Su
periferia está dañada o al menos rozada; pero el centro esta indemne y contiene las
células y los lóbulos intactos.
Esta es una técnica que se caracteriza por ser cerrada, lo que preserva la esterilidad y
la integridad de la muestra y el tejido adiposo puede lógicamente ser utilizado para ser
injertado.
Además este método permite la extracción y el implante sin cicatrices y al ser una
maniobra banal (poco traumática), que puede repetirse con facilidad, no nos obliga a una
importante hipercorrección, capaz de generar deformidades importantes durante varios
meses. |
Lipoescultura De
Disminución
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